20120825

indecisiones tomadas de una chica de buhardilla azul

¡Venga tíos! ¡Venga tíos! Esto ya está, ya se ha hecho demasiado largo, como todo lo que se alarga innecesariamente, porque cuando algo quiere hacerse durar más entonces debe vivir, o morir quizá, pero cuando es un sinsabor gris, no te tortures, no nos tortures, venga ya. Y por fin llega el término de lo que había incluso un día deseado, ahora lo aborrezco, lo que me paraliza es el pánico a que esto me pueda pasar siempre con todo. Aunque sí hay cosas que nos hacen temblar los rincones de una manera que se hace pasar siempre por nueva y reveladora. Oh, que gusto el mar oscuro, que gusto la luz en las montañas, que gusto la lluvia sobre ti, que gusto tú sobre mí. Me apetece divagar, y qué más dará si no hago esto y hago lo otro. Pues todo será de otra manera distinta a la que te habías imaginado, pero eso no es asunto tuyo. Un poco mío tal vez, pero tampoco del todo. Sería muy contentoso para mí verte ahora, querida, y abrazarte como a un oso grande, por pequeña que seas.

Yo subo a los bosques que rodean el cementerio y espero perderme entre los árboles que son palabras, que ya no son y es silencio. El fruto del eucalipto. El misterio, tenemos que atesorar el misterio y el secreto, si no yo me pierdo. Todo son conatos. Pues así está bien oye, qué podemos hacer más que intentar reír y llorar un poco, suspirar otro poco y callar. Pero hay momentos irrepetibles, que sin embargo se repiten, en que respiro el mundo cercano y yo estoy ahí con los bichos y las hierbas y la tierra y los hombres con esa tranquilidad que me enjuaga el alma y me arrulla en sus matices de falso silencio. Yo no me entero de lo que he sido hasta ahora. Sólo del vaso, la gota, el color, la mirada, la arruga, esta ansia, ese chico, la sirena, me canso, pregunto, no escucho, preguntas, no contesto. Con una vez me llega, gracias. Os juro que estoy emocionada porque mañana será mañana.