Reconozcámoslo. Aunque nos quejemos del caos y de la poca intimidad tener la casa invadida de gente y patas arriba nos gusta. Puede que sea un poco incómodo, pero no cuesta tanto adaptarse. Un cambio de ritmo, una grieta en la somnífera routine. Y es que son estos días los que recordaremos mejor y con más intensidad, con distintos sabores. Lo que es como siempre se hace un pack en la memoria y con el tiempo no se distingue. En realidad, y no pasa nada por admitir esto, lo que nos gusta es estar con la gente. Y lo dice una que aparentemente no tiene problema alguno estando sola. Pero no podemos estar siempre solos. Y las muestras de cariño parecen tontas e inofensivas, que inocentes somos.
Cada vegada hi ha més pos-its. Més merda també. I sa música i sa festa. L'alcohol. De nit les llums semblen lamparetes. Mil. I es veuen les estrelles des del terrat. I es fa de dia. I jo cada cop em trobo més a gust i més a casa. Una casa que es va fent insòlita. I les relacions es van definint. O enredant. I les fronteres que coneixiem i sospito que no existeixen es van dissolent. Visca Tot!
es estupendo, de verdad
ResponderEliminari sa música i sa festa, fuck yeah
ResponderEliminarMil lamparetes pel terrat.
ResponderEliminarEl poc que vaig poder compartir d'aquesta aventura, em va encantar.