Cuando estaba alicaída -que era muchas veces- solía tener estrategias varias para alentar su alma. Hay muchos tipos de pena y en cada uno muchos más matices. El sentirse prescindible se puede curar haciendo algo grande pero eso es muy difícil, requiere de talento e inspiración. La nostalgia de tiempos que no se han vivido todavía no se alivia nunca. Y cuando las terapias están muy usadas nos hacemos inmunes a ellas. Es jodido.
Pero se ponía pantalones ajustados, un jersey evocador, se pintaba un poco los ojos y salía a la calle con expresión sugerente en los labios. Se llevaba las miradas y las guardaba. Hombres que iban solos levantaban la vista justo cuando se cruzaban con ella. Los que iban acompañados también. Los más jóvenes le dedicaban vistazos más rápidos, sin pararse. Padres de familia, señores de traje, abuelos y algunas chicas. Ella se nutría de sus expresiones, de esos instantes en que sólo importa la oleada de intimidad entre ojos. Mantenía la atención en el aire con un destello de misterio y de promesa al final del hondo pasillo.
Su esencia le traía la escena a la mente una y otra vez. Sol, verano. Él la esperaba en el viejo Ford Orion de color cardinal red mirando un mapa. Ella se acomodaba en el asiento del copiloto y cerraba la puerta. Las ventanillas abiertas les concedían una brisa suave alguna vez. Se miraron largo rato sin decir nada, las sonrisas parecían ridículas porque no se iban y paraban el tiempo. Él le cogió una mano, se la acercó sin dejar de mirarla a los ojos y se la besó como a un tesoro. Ella le tomó la cara con las dos manos y quiso que las miradas aguantaran la belleza justo hasta que iba a empezar a ser demasiado dolorosa. El beso fue todo ternura. La efusión rió y ella apoyó los pies en la guantera mientras escuchaba al motor arrancar. La luz iluminaba con sencillez sus largas piernas desnudas y él las admiró de reojo. Mientras durara el encantamiento eran héroes.
La imatge del Fort Orion de color cardinal red ha estat massa per a mi
ResponderEliminarcuando leo tus textos me apetece verte y pasar más rato contigo, a ver si se me pega algo
ResponderEliminargua, como me gusta esa última parte... una diamante
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