20110826

from Bad to Worse, con cariño

Cuando no tienes tiempo y lo que haces es seguir perdiéndolo. La historia interminable. Que termine algo ya. Cuando no ves término medio posible. O lloras de felicidad, o te tiras por el balcón. Cuando desde hace meses tienes mal en el ojo, y aplicándote las gotas curadoras te rasguñas más. Cuando te pasas una mañana decadente intentando encontrar un vestido bonito que sea tu salvación. No hay ya ningún vestido bonito que te haga soñar en un momento mejor. Cuando te aterra la idea de no poder -o no querer- luchar contra ti misma. Te vas de un sitio porque te deprime, y el siguiente te deprime más (y mejor). Lo que echabas de menos te aborrece cuando lo vuelves a tener. Lo único que mitiga las ganas de romper a llorar es imaginar un tiempo cercano en que todo habrá cambiado, en el que no recordarás esto, y si lo haces será con cierta ternura. Joder, la vida. Me he dado cuenta de que me gusta sufrir, sin más. Lo extraordinario que es ser humano es también nuestra condena. ¡Quién fuera gato o carolina! No sé si es, como dijo Proust, que queremos ser felices para luego poder sentir la desgracia y disfrutar de sus crueles frutos, o si al ser desgraciados podemos respirar luego la felicidad. Pero una cosa es obvia y, porque no decirlo, triste: la felicidad no ofrece tanta grandeza como la desdicha. Mientras que en ésta última nos ensañamos y creamos ricos melodramas, la felicidad pasa casi inadvertida. Sólo la percibimos cuando no está, en el recuerdo. ¡Qué exasperante circunstancia la nuestra! Un trueno parece que acaba de abrir el cielo encima de este ambiente sofocante. ¡Que me parta un rayo!


1 comentario:

  1. Le agradezco al señor Proust y a la señorita little blue nothing hacer de mi abstracción una narración y de ello una confirmación que no afirma nada.

    ResponderEliminar